miércoles, julio 16, 2008

VIVALDI Y EL ESTRÉS


PARA TOMAR EN CUENTA

Como saben, nací en Potosí hace ya algunas décadas y actualmente vivo en La Paz. Estudié derecho y música, aunque debo confesar que, desde siempre, la música ha conmovido más profundamente mi alma, motivo suficiente para situarla en un lugar de privilegio en mi vivir cotidiano y en mi existencia toda. Así, desde muy joven, me apasionaron la vida y obra de aquellos grandes espíritus artísticos que han dejado en este mundo la huella profunda e imborrable de su genio. Cómo no sentirse hondamente cautivado por la maciza producción de los grandes maestros polifónicos, como Palestrina u Orlando di Lasso, o por el canto gregoriano, cuyo ritmo libre y melódico despierta las más diversas sensaciones.Y cómo no gozar, asimismo, de la música vibrante de Los Beatles o de la de míticos artistas de la segunda mitad del siglo XX, como Cat Stevens, Joan Manuel Serrat, Sting o Bruce Springsteen, verdaderos receptores del legado musical de los antiguos trovadores y juglares. Hasta aquí ya podrán advertir cuán trascendente es para mí la música; pero no sólo en teoría, pues, como maestro de coros que soy, la disfruto ejecutando las creaciones que ocasionalmente llegan a mis manos. A veces, en momentos de meditación, me pregunto: ¿será posible que alguien pueda quedar inconmovible ante una sinfonía de Beethoven o ante un delicioso lied de Schubert? No lo creo, como tampoco puedo concebir que alguien demuestre indiferencia hacia el arte mayor de Astor Piazzola, de Louis Amstrong o de Queen. Pero claro, hay tendencias, estilos y géneros musicales que, específicamente, como en todo, imponen un sello especial en el proceso de búsqueda y aprehensión del hombre. En lo personal, es el barroco el que ha tenido la virtud de transportarme hacia escenarios estético-musicales subyugantes, pero también hacia confines remotos de mi ser interno; esto último merced a una cualidad que ha rebasado mi capacidad de asimilación racional. En efecto, luego de tanto convivir con la música barroca, noté un buen día una mágica relación entre esa sonoridad fantástica y exultante y mis circunstanciales estados de ánimo, notablemente más serenos y distendidos luego de su audición. Obsesionado por este singular hallazgo, recurrí a libros y autores a fin de encontrar una explicación científica. Di con una, entre muchas la más satisfactoria, que expongo brevemente: en la década de los años sesenta, el psiquiatra búlgaro Georgi Lozanov descubrió que mientras sus alumnos escuchaban música barroca alcanzaban una mayor capacidad para almacenar y memorizar información, relativa principalmente al aprendizaje de idiomas. Lozanov encontró la explicación en el tempo de sesenta a setenta golpes por minuto, "semejante al del corazón humano en reposo". Ello condujo a que tanto Lozanov como muchos de sus colegas coincidieran en que, de manera general, la música -y la barroca particularmente- inducen a entrar en un estado de conciencia alterada, especialmente propicio para el aprendizaje. A partir de tales experiencias, otros investigadores, dedicados específicamente al estudio de las ondas cerebrales, han llegado a la conclusión de que la música barroca estimula las ondas asociadas a la relajación alerta y a la sensación de calma; al punto de que científicos como K. Haray y P. Weintaub recomiendan que para lograr un estado profundo de paz y tanquilidad es menester escuchar una determinada y cuidadosa selección de obras barrocas, sugiriendo en especial las siguientes: La Trucha en la mayor, de Schubert, para piano y cuerda; el Concierto para guitarra, en re mayor, de Vivaldi; el Concierto para flauta, en re, de Vivaldi; el Concierto Nº 21, para piano, de Mozart, y el Concierto para arpa, en si bemol, de Haendel. Como corolario de estas investigaciones, las diversas organizaciones que en definitiva le han concedido a la música barroca cualidades terapéuticas importantes, vienen desarrollando programas de relajación, mediante cintas magnetofónicas, para oyentes interesados en apartarse y desconectarse del estrés de la vida moderna. En ellas es posible escuchar obras tales como el Adagio, de Zipoli; el Canon, de Pachelbel o el Adagio, de Albinoni. Según Csikszentmihalyi, "la música ayuda a estructurar la parte de la mente que la percibe y, por lo tanto, reduce el desorden que sentimos cuando una información caótica interfiere en nuestro objetivo. Escuchar música aleja toda sensación de aburrimiento y ansiedad y, si se hace en serio, puede conducirnos a un estado de captación". Ello supone, naturalmente, que al escucharla en forma dinámica, y no como fondo, llegue a afectar nuestro estado mental, produciendo diversas sensaciones; pero, fundamentalmente, placentera tranquilidad. A mi juicio, quien mayormente ejerce esta sensación de bienestar es Vivaldi, a través de las Cuatro Estaciones, cada una de ellas de inmensa fuerza expresiva y belleza musical. Más adelante intentaré describir lo que cada uno de estos conciertos expresa, pero permítanme antes dar una breve semblanza de Vivaldi.
ACERCA DE VIVALDI
Antonio Lucio Vivaldi nació el 4 de marzo de 1678 en Venecia, en la parroquia de San Giovanni in Bràgara, "recibiendo el bautismo de urgencia debido a su débil constitución". Aquejado de asma, y probablemente de problemas cardíacos, aprendió a tocar el violín con su padre y apoyaba a los instrumentos de cuerda de la orquesta de San Marcos. Se ordenó sacerdote en 1703, luego de haber servido como ayudante de párroco. No ingresó a ningún seminario, por lo que su investidura sacerdotal la obtuvo como consecuencia de su ayudantía parroquial, requisito válido en aquel tiempo para ordenarse. Debido al color rubicundo de su cabello recibió el sobrenombre de "il preto rosso" (el cura pelirrojo). A los veinticinco años, Vivaldi ocupó una plaza creada especialmente para él en el "Ospedale della Pietà" (Hospital de la Caridad), "para hacer cada vez más perfecta la orquesta y darle a la música una mayor pureza de sonido". En su época era corriente que los Ospedali tuvieran un coro de niñas y una orquesta. "Trabajando callada e infatigablemente mejoró la calidad de la orquesta del Ospedali della Pietà, de modo que ésta aventajó con diferencia a los demás Ospedali y, debido a su depurada técnica, se la comparó incluso con la orquesta de la Ópera de París". Escribió más de cuarenta óperas y más de setenta obras corales sacras. Pero sin duda que las composiciones más grandiosas son sus cerca de quinientos conciertos de violín, calificados como "más bellos y más cálidos que los de J.S. Bach". Cabe mencionar que éste resaltó siempre la magnífica impresión que los conciertos de Vivaldi ejercían en él, al punto de que arregló varios de ellos para órgano y otros instrumentos. El maestro murió en Viena el 28 de julio de 1741.
LAS CUATRO ESTACIONES
¿Qué pasa cuando la música nos conmueve, cuando afecta nuestros sentidos? Indudablemente que la mente despierta y toma conciencia de ella, pues interpreta el mensaje que proviene de sus sonidos. En efecto, si escuchamos por ejemplo una música de ritmo vivo, dinámico y fuerte, "las terminales nerviosas de nuestro cuerpo sienten las vibraciones de esta música y comienzan a vibrar con mayor rapidez e intensidad, estimulando todo el sistema". Esto nos afecta de manera tan poderosa, que en una combinación mental y física sentimos profundamente el efecto de la música. Se ha producido entonces un fenómeno que induce a que nuestra sangre y nuestros nervios reaccionen hasta el estremecimiento; sin que, tal como describirían algunos investigadores, "veamos que salga nada del piano o del violín, y que pase por el aire hasta nosotros". Lo que sucede es que se pone en funcionamiento una ley de características muy especiales: la ley de las vibraciones. Estas vibraciones musicales recorren la atmósfera y llegan a nosotros impresionando nuestro sistema nervioso, originando de esta manera el gusto y las inclinaciones por los variados géneros de música. Al respecto, y aun a riesgo de pecar de exceso, pienso, y siento, que las vibraciones musicales más profundas, penetrantes y estremecedoras que llegan hasta nosotros se trasmiten a través de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, es decir de los conciertos la Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno, cuya expresión, belleza y carácter descriptivo "constituyen un hito sin precedentes en la historia de la música". (Recomiendo que si no la tiene aún, compre una buena versión de estos cuatro conciertos. Hay muchas y de magnífica calidad que vale la pena tenerlas). Escuche cada concierto muy atentamente de acuerdo con lo que describe cada movimiento (ayúdese con visualizaciones o imágenes mentales).
La Primavera, Op. 8, nº1, Concierto en Mi Mayor RV 2691
Allegro
Este movimiento se inicia con una melodía alegre e intensa que recuerda la llegada de la primavera; en su desarrollo se escucha el canto de los pájaros y el suave rumor del agua que corre. Repentinamente, se abate una tormenta de primavera, con lluvia y viento; calma luego y vuelve a escucharse el canto de los pájaros.
Largo e pianissimo sempre
En éste, se describe con exquisita belleza la tranquilidad de la estación, adornada magistralmente por el suave movimiento de las hojas y las plantas, la diáfana brisa y el ladrido de un perro a lo lejos.
Largo
Se expone aquí una deliciosa melodía bailable que alegra una reunión campestre de ambiente festivo y popular.
El Verano Op. 8, Nº2, Concierto en Sol Menor RV 3151
Allegro non molto
En este movimiento la pesadez del calor reinante se expresa a través de motivos breves que trasmiten con exactitud esa atmósfera; paralelalemente, el violín solista imita, con la ayuda del instrumento bajo, el canto del cuco. Luego se une a ellos la orquesta, con el propósito de dotar a la escena de la enorme fuerza expresiva que irradia. Se escuchan una tórtola y un jilguero, y se "evoca la lenta respiración de un céfiro (divinización del viento en la mitología griega)". Surge el fuerte y repentino rumor del viento que en algo atenúa el calor embriagante.
Adagio
Se describe un ambiente calmo y sosegado, perturbado únicamente por el vuelo de moscas y moscardones. Este juego variable se repite vivamente, una y otra vez.
Presto
En este movimiento se describe una brusca tormenta de verano acompañada de fuerte viento cambiando de una dirección a otra. Este escenario de inquietud y agitación permanentes se alterna a lo largo de todo el movimiento entre la orquesta y el violín solista.
El Otoño, Op. 8, Nº 3, Concierto en Fa Mayor RV 2931
Allegro
Juegan aquí una melodía que interpreta el baile y canto de unos campesinos con otra que sugiere la aparición de un hombre ebrio, tambaleante y a punto de caer dormido. El profundo y aletargado sueño en que cae éste permite el retorno a la calma y se reexpone el tema principal.
Adagio molto
Movimiento éste de carácter apacible, expresa la quietud que sucede a la fiesta. El vino y la embriaguez han doblegado a todos y el silencio es profundo.
Allegro
En éste, se describe la caza y todo lo que a ella acompaña: los cazadores, con trompas y perros; la persecución, el sonido de las escopetas, la huída del animal herido de muerte y su dramática tristeza.
El Invierno, Op. 8, Nº4, Concierto en Fa Menor RV 2971
Allegro non molto
Este movimiento expone magistralmente la sensación de frío, la tormenta de nieve, los escalofríos, el castañeteo de dientes.
Largo
Aquí, los violines, en ligero, cadencioso y tímbrico pizzicato, imitan el sonido de la lluvia y el goteo del agua.
Allegro
Se camina por el hielo sufriendo todos los embates del invierno: el frío viento que golpea la cara, los temblores que sacuden el cuerpo. Luego, un viento suave silba en esa atmósfera, que más tarde se convierte en frío y en remolinos.
Es recomendable que cada vez que alguien se sienta oprimido por los niveles de estrés que produce la vida diaria, se dé el tiempo de escuchar cualesquiera de las obras que se mencionan en esta página, pero especialmente las Cuatro Estaciones, o únicamente un concierto (la Primavera o el Verano, el Otoño o el Invierno), o un movimiento tan sólo. Aun cuando este programa es válido para todos, las últimas investigaciones demuestran que resulta altamente beneficioso que sea practicado especialmente por los niños, incluso a partir de su gestación, y también por los adultos mayores, pues ambos segmentos son comprobadamente más sensibles y receptivos a esta música, alcanzando fácilmente un estado placentero de relajación y de recuperación de energías. Si esta experiencia logra en usted los resultados esperados, su existencia -siempre de la mano de Vivaldi- se verá fortalecida y gozará de la serenidad y paz que todos anhelamos. ®

viernes, junio 27, 2008

AL MÁS PURO ESTILO DE GEORGE SOROS

Según la edición del Wall Street Journal del lunes 16 de junio pasado, la justicia federal estadounidense, como resultado de pesquisas que demandaron alrededor de un año, tiene previsto inculpar, por información tramposa, a los gerentes de dos fondos especulativos de la banca estadounidense Bear Stearns, cuyas oficinas fueron enérgicamente clausuradas en el verano del 2007.
En su momento, el insospechado fracaso de estos fondos fue, quizás, el elemento más significativo como detonante, o revelador de la monumental crisis financiera de los subprime, los afamados créditos hipotecarios de un tipo de interés bancario mayor que el tipo de interés preferencial, y que, en torno a ellos, cual si fueran las gallinas de los huevos de oro, se arremolinó lo más conspicuo del universo financiero (banca tradicional, fondos, etc.) con la mira puesta –algo nada extraño en este gran mundillo de agio monetario- en actividades especulativas orientadas a revender en serie tales préstamos de riesgo como productos financieros de altísimos beneficios.
La justicia norteamericana, representada para este caso por los procuradores federales del tribunal neoyorquino de Brooklyn, deberá demostrar que Ralph Cioffi, de 52 años, y Matthew Tannin, de 46 (quienes pasarán a la historia como los primeros detenidos por la crisis del crédito desatada en Estados Unidos), ocultaron a los inversionistas las tremendas dificultades que encerraban los dos fondos, compuestos mayormente por obligaciones respaldadas por los subprime: las denominadas CDO (obligaciones colaterales de deuda), cuyos grandes compradores han sufrido verdaderas debacles financieras. Uno de ellos, Merrill Lynch, que a la cabeza de Stan O`Neal había decidido arriesgarse invirtiendo más de 40.000 millones de dólares en obligaciones colaterales de deuda, ha tenido que acumular provisiones por valor de 8.000 millones, lo que, en definitiva, ha derivado en la histórica pérdida trimestral de 2.240 millones de dólares.
A pesar de que en abril del 2007 los inversionistas se comunicaron con Cioffi y Tannin, alarmados por rumores que circulaban en los corrillos financieros acerca de una probable crisis, éstos les aseguraron que no había motivo para inquietarse. Todo quedó en silencio. Sin embargo, en junio, Bear Stearns, finalmente, anunció que sus fondos especulativos se hallaban en una situación de inminente fracaso, y un mes después entregaron su balance en el que se revelaba una pérdida total para los inversores de 1.600 millones de dólares. Como no podía ser de otra manera, este anuncio provocó un descontrolado remezón en las bolsas del mundo, máxime si estos fondos gozaban, desde su aparición, de una elevada rentabilidad (alrededor del 11,5% por año entre octubre del 2003 y marzo del 2007, según el Bear Stearns High Grade Structured Credit Strategies). Hechas las investigaciones, los inversionistas descubrieron una asombrosa como dramática estrategia financiera ejercida por Bear Stearns: los dos fondos sumaban “una exposición al riesgo” de 30.000 millones de dólares y contaban únicamente con 1.500 millones de dólares en activos.
Sin duda que aparte de la candidez de los inversionistas al perder su dinero sin cerciorarse oportuna y absolutamente de la firma Bear Stearns en sí misma, de los dos fondos y de las obligaciones colaterales de deuda, están ahora, naturalmente, en el áspero período de recuperarlo. Y para que ello ocurra la instancia judicial ocupará un lugar preponderante. De modo que las sanciones que ésta pueda imponer a los gerentes de Bear Stearns harán jurisprudencia y mantendrán a raya a los patrones de fondos especulativos, entre los que se encuentra en primera lista el “zar de la especulación financiera mundial”, George Soros, mítico y oscuro sujeto del tráfico y la jugada monetaria que corta las economías como con navaja y desestabiliza naciones desarrolladas, y por supuesto subdesarrolladas (recordemos que en septiembre de 1992 apostó a la depreciación de la libra, e hizo temblar el sistema monetario europeo poniendo boca abajo al Bank of England; o cuando en 1998 provocó una hecatombe en la economía rusa al desatar la crisis del rublo; y, actualmente, advertido de la bonanza de la plata y el estaño es prácticamente el dueño de Potosí, a través de la millonaria inversión que ha ido a parar en su constitución final -como resultado de una extraña triangulación digna de investigarse- a la empresa minera San Cristóbal; inversión que a la postre no es más que otra maniobra de furioso mercantilismo para seguir jugando en los mercados financieros internacionales, puesto que Soros, por principio, no es inversionista; es especulador).
Sin embargo, éstos, los especuladores grandes -sin duda a la cabeza de Soros-, ya han acusado a Bear Stearns de haber manipulado el mercado de los productos adosados a los subprime, falseando ciertos índices de referencia sobre dicho mercado. Teniendo en cuenta que aquéllos, por su ilimitado poder, serán expertos en desnaturalizar a su máxima potencia lo que éstos pudieron haber desnaturalizado (no hay que olvidar que cuando alguien del mismo gremio comete un error debe ser eliminado), el fallo judicial se inclina desde ahora -primero porque los hechos así lo mandan, y segundo por la influencia en beneficio propio de los poderosos-, a demostrar fehacientemente las acusaciones que pesan contra Cioffi y Tannin, y esto, obviamente, tendrá un efecto contagioso sobre otras empresas que también han sido –y son- objeto de investigaciones sobre el affaire de los créditos subprime. Desde que se produjo esta crisis en el verano del 2007, el agente destinado a preservar el orden de la Bolsa de Wall Street, la Securities and Exchange Comisión (SEC), ha activado decenas de indagaciones sobre la emisión de CDO y otros instrumentos financieros complejos que, al cabo, han dado pie a que, por ejemplo, un directivo de la Pacific Investment Management Co. (PIMCO) haya puesto en tela de juicio a las agencias calificadoras por su deficiente apreciación de los riesgos.
Aunque los procedimientos judiciales sean exitosos, se comenta en el mundo de la moneda que la crisis está lejos de acabar, por más que lo peor haya pasado. Todo indica que va a durar y será costosa para la industria financiera. ®

jueves, mayo 08, 2008

CRÓNICA CRUCIAL

Bien que el guarismo de la consulta popular para aprobar o rechazar la autonomía del departamento de Santa Cruz haya alcanzado al anochecer del domingo 4 los porcentajes aproximados de ochenta y cinco por el SÍ y quince por el NO, resulta, independientemente de la acción electoral por sí misma, anómalo a todas luces el hecho de que, por una parte, la opinión pública nacional –con los ojos puestos en un acontecimiento trascendental y único de la vida republicana- no hubiera conocido a través de las cadenas de radio y televisión, pero muy particular e inexcusablemente mediante comunicados de la Corte Electoral de Santa Cruz, el número de votos blancos y nulos; y que, por otra, tales datos no hubieran sido revelados a los propios votantes de la ciudad y de las provincias cruceñas, verdaderos actores de la elección, lo cual habla de un lamentable doble desacierto (el segundo lindante con lo rústico y absurdo). Aun cuando la ley del referéndum disponga que la resolución de éste se adopta por la mayoría simple de los votos válidos, debe inferirse, naturalmente, que a partir de este precepto deben conocerse los votos no válidos (blancos y nulos) para llegar a la resolución aludida. Tal como se presentaron las cosas, huelga decir entonces, por lo ya anotado, que a todo boliviano le asistía el derecho de estar al tanto de esa información, máxime si se pretendía mostrar transparencia y absoluta licitud. Podría ser perfectamente justificable que por haberse tratado de un acto sin precedentes en el sistema político boliviano de este tiempo se hubiera incurrido en errores menores, pero éstos no sólo que han sido significativos sino que, como lógica consecuencia, han sembrado dudas y, claro está, han desviado el normal curso de la elección y de sus resultados. Con todo, esperemos que las cifras oficiales reviertan esas omisiones y conozcamos finalmente estos datos.
Cuando se habla más arriba de las estaciones de radio y televisión –aunque también de las publicaciones escritas y de las denominadas virtuales-, se lo hace plenamente advertido del papel protagónico que encarnan al dar a conocer sucesos de toda índole que ocurren en nuestro territorio y fuera de él. Fundamentalmente en lo político, su grado de influencia es tan grande que tal como ocurre universalmente esa prensa oral y escrita ha sido calificada como el cuarto poder. No por nada, entonces, su importancia al reflejar hechos históricos como ha sido la consulta por la autonomía de Santa Cruz de la Sierra del 4 de mayo. En tal sentido, es inadmisible que ella haya podido valerse de su visible postura frente a la comunidad –sobre todo la televisión- para llevar el agua a su molino, o para confundir a la población, o para divulgar un cúmulo de desatinos o, finalmente -dado que hay que invitar a personalidades para que enriquezcan las transmisiones con sus comentarios-, para que el telespectador deba tragarse opiniones de ellas -ocasionales analistas- tan triviales como las de un historiador, o tan desesperantemente repetitivas como las de un politólogo, o tan apagadas y hasta desmayadas como las de un periodista que más parecía portavoz de un partido político ahora en desgracia. Como en todo, hubo una honrosa excepción, y el cientista político Jorge Lazarte, con sus valiosos pergaminos y conocimiento (hombre formado en La Sorbona y con una dilatada experiencia en la vida pública nacional), enfrió a su justo grado la temperatura del tono triunfalista o, por decir lo menos, “objetivo” de los anteriores. En esta suerte de especulaciones pronunciadas por los panelistas, se llegó a pensar por un momento –y sin exagerar- que si se trataba o no de reflexiones casi de carácter esotérico tendentes a la búsqueda de la panacea universal. En fin, lo positivo de la televisión es que uno puede sintonizar otro canal; y si muchos lo hicieron, descubrieron para su fatalidad que había otros, hombres y mujeres, ejerciendo la misma aventura de opinión y, sin el afán de resbalar en la petulancia, empleando una retórica tan confusa como insuficiente era su lenguaje.
Para sumar a estos despropósitos otros más, llamó poderosamente la atención que poco después de las seis de la tarde, luego de que los diversos canales y estaciones de radio dieran a conocer los resultados (SÍ, 85%; NO, 15%), el ministro de Gobierno, sin arrugarse un milímetro y con la misma oprobiosa mentalidad con que se aprobó parcialmente, ¡y en un cuartel!, una amañada Constitución Política, y luego, en definitiva, en un recinto cerrado en Oruro, hubiera tenido la desfachatez de anunciar que la elección había concluido en un rotundo fracaso; juicio que, dos horas después, fue iterado por el presidente Morales en un discurso impreciso y débil en argumentaciones. Sin duda que al oír esto, desde el más humilde de los bolivianos hasta el más poderoso deben haber puesto en tela de juicio, por una fracción de segundo siquiera, su capacidad real de raciocinio, pues los resultados, tan elocuentes, saltaban a la vista y a los oídos como con luces y fanfarrias; y máxime si un apabullado primer Mandatario revelaba ante las cámaras un semblante rígido y una expresión en los ojos de inequívoca derrota. Sobre esto último, muchas ideas debieron haber rondado por su mente, pero tal vez la que martillaba con mayor energía en esos amargos minutos haya sido la de no haber oído a tiempo al Vicepresidente, a quien le animaba la intención de ponerse no al frente de la causa, del movimiento o de la organización de Santa Cruz, sino al lado de ellos, a fin de hacer viable un camino aparentemente intransitable, y de verdad establecer condiciones para construir inteligentemente una Bolivia unida y diversa, productiva y fraterna. Pero ya era tarde. El triunfo de Santa Cruz fue abrumador, aplastante, y lo saludamos con enorme entusiasmo, aunque quedó corto...
Al día siguiente de la consulta, contaba un reconocido periodista de radio y televisión de Santa Cruz que su hermano, hombre al parecer iconoclasta, tenía por principio no votar en ninguna elección, fuere de la naturaleza que fuere, pues, con todo el derecho que le asistía se apoyaba en el fundamento de la autonomía de la voluntad para ejercer la abstención. Es imperativo, aquí, remarcar una diferencia sustancial entre lo que es abstención y lo que es abstencionismo. Lo que el hermano del periodista practica es lo segundo, esto es la doctrina de los abstencionistas, que no son otra cosa que los partidarios de la abstención, especialmente en política. Como él, sin duda que hay muchos hombres y mujeres que son adeptos de este punto capital, o de esta doctrina, en el departamento de Santa Cruz. No es creíble, sin embargo, que haya miles y miles de personas que sigan esta corriente por el simple hecho de que ella dimana de saberes que tienen que ver con un profundo sentido del obrar humano; algo que, sin la pretensión de discriminar, es evidentemente inalcanzable para el grueso de la población, tal como ocurre en cualquier latitud. Y aquí se presenta el problema. Los propios medios de comunicación estimaron el domingo 4 que alrededor del 35% por ciento de los inscritos en el padrón electoral se abstuvieron de votar. Esto significa que cerca de 350.000 personas, potenciales votantes, y algunos convencidos abstencionistas, con extrema impasibilidad de ánimo, prefirieron quedarse en sus hogares cómodamente sentados frente a sus televisores o con los oídos atentos a la radio o haciendo otros menesteres. ¿Qué pudo haber ocurrido? ¿No fue, quizás, que la población, harta ya de la falacia y la impostura de quienes ostentan el poder implacable en el comité cívico cruceño (sólo comparables a la arrogancia, falsedad y autoritarismo a ultranza del presidente de la República y de la mayoría de quienes conforman su gobierno), le dieron la espalda a la consulta restándole méritos a la sobresaliente actuación puesta de manifiesto en el ejercicio de su cargo por el prefecto Rubén Costas Aguilera? Hay que entender de una vez por todas que el pueblo –sea éste del oriente, de los llanos, del valle o del altiplano- no admite ya la anteposición de intereses personales y mezquinos a beneficios de orden moral y material para la patria. El hecho de que el presidente de dicho comité cívico posea predios que alcancen aproximadamente las treinta mil hectáreas –sólo por citar “algo” de su patrimonio-, supone, consecuentemente, que el Estado deba entrometerse gradualmente en los actos de individuos que gozan de fortunas similares, pues, semejante individualismo es perjudicial a la pretensión, no comunista ni socialista ni de otro pensamiento, sino estrictamente humana de una distribución más justa de la riqueza. Un país como Bolivia, con abundantes recursos naturales, no puede, por culpa de estos bolivianos tan glaciales a la solidaridad, permanecer reatado a grados de aberrante pobreza. Pienso en la abstracta posibilidad de que aparezca algún día un partido político que tenga auténtica afinidad con los bolivianos y que nos prometa un severo mínimo de gobierno, ya que, quienes nos han gobernado desde hace sesenta y cinco años (movimientistas, militares, adenistas, miristas –sobre todo éstos-, y otros) no han hecho otra cosa que rascar con sus largas uñas en cuanta bolsa de dinero estatal se encontraba en su poder. En nuestra desdichada patria, ni siquiera la Ley de Pareto se cumple. Aquí la concentración de la riqueza se circunscribe a un grado de favorecidos que ronda el cinco por ciento, y el “resto” de los recursos se distribuye entre la gente pobre y muy pobre y la clase media empobrecida. Un panorama sombrío que el gobierno inoperante de Evo Morales jamás podrá revertir pues se ha arremolinado al mismo torbellino de corrupción de aquéllos.
En fin, esperemos que el innovador orden que se presenta ahora en Bolivia, con el triunfo inobjetable de la autonomía en Santa Cruz y de las cantadas victorias autonómicas en Pando, Beni, Tarija y Chuquisaca, sepulte en definitiva la forma de gobierno ultracentralista que ha imperado hasta ahora en nuestra nación, pero hagamos votos al mismo tiempo para que quienes empuñen el bastón de mando de las regiones no caigan en las mismas prácticas de inicua corruptela. ®

lunes, marzo 31, 2008

LA NUEVA FRATERNIDAD

Ante el nuevo capítulo de relaciones que se abre entre Francia y Gran Bretaña, al parecer profundo y cordial –dejando de lado un proverbial desafecto-, suenan promesas de acercamiento alentadas principalmente por el primer ministro británico Gordon Brown.
Entusiasmados por los excepcionales resultados de confraternidad entre los dos mandatarios que tuvo como escenario nocturno la gótica y rumbosa suite del Palacio de Windsor, a la mañana siguiente, en el desayuno real, la reina Isabel avivó aún más la intención de alcanzar vínculos mayores entre los dos vecinos que, al cabo, encontró una primera aproximación política en Downing Street, y que al día siguiente se extendió en el Jaguar oficial y en el estadio de fútbol del afamado equipo de fútbol inglés, el Arsenal, acompañados por el director técnico del club, el francés Arsène Wegner, quien ofició de traductor extraoficial.
Tan histórica visita de Estado del presidente de Francia,
Nicolas Sarkozy –la primera de un mandatario francés a Gran Bretaña en los últimos 12 años-, es, para los especialistas, un encuentro cimero hacia el alcance de la nueva fraternidad, cuyo propósito fundamental es el de enriquecer una relación bilateral –hasta ahora siempre confusa y con reserva- bajo banderas de unión y cooperación mutuas. En este sentido, se propugna una naciente fuerza de transformación en Europa estimulada por un principio de defensa común y de firme acción frente a la globalización, al que se suma el ideal de una máxima prosperidad económica, cuya sustancia, inicialmente, persigue hondas reformas al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a la Organización de Naciones Unidas, entidades éstas acalambradas en el fiel de una balanza inexacta, y por tanto injusta. No obstante, éstos, no se ven en la práctica más que como objetivos preliminares, pues el fin mayormente significativo que indudablemente levantará una gigantesca polvareda, tiene que ver con el llamado de los dos mandatarios a que los mercados financieros exhiban total transparencia en sus transacciones, obligando a los bancos a revelar la escala de sus deudas “completa y rápidamente”. Con este horizonte, acordaron la necesidad de que aquellos deben crear mayor certeza en la valoración de assets (activos finacieros), y de esta manera reforzar los indicadores de riesgo y el progreso en el ejercicio de tales mercados financieros; para lo cual instan a discusiones abiertas con los Estados Unidos y otras naciones a fin de impulsar la tan ansiada estabilidad en las finanzas.
Ambos, Nicolas Sarkozy y Gordon Brown, curiosamente ex ministros de Economía de sus países, exhortaron a que la Unión Europea debe imprescindiblemente reforzar una supervisión financiera en todo lo largo de las fronteras que la integran, y poner en marcha métodos vigorosos para ser aplicados en situaciones de crisis. Es preciso subrayar que el marco general de los acuerdos a que han llegado ambos presidentes se origina en las serias perturbaciones de orden financiero que recientemente han sufrido las dos naciones. Recordemos, en efecto, que el gigantesco banco hipotecario británico,
Northern Rock, fue estatizado para evitar su quiebra; y en Francia, la Société Générale, el segundo banco con mayores volúmenes de capital, se vio envuelto en operaciones de mercado inseguras e inversiones no autorizadas.
Al margen de lo anterior, en el grueso documento suscrito por los dos mandatarios, se proponen reformas trascendentales en el
G8, como por ejemplo la inclusión de un miembro permanente por África y la membresía permanente de Alemania, Japón, Brasil e India, lo cual habla de una apertura que hasta hace no mucho se antojaba utópica. A todas luces, es evidente que la apuesta de Francia y Gran Bretaña para armonizar sus proyectos no acaba allí y, en atención al alcance de los mismos, se pretende congregar a todos los miembros de la Unión Europea para trazar un mapa continental unible, y convocar, simultáneamente, a países de otras latitudes a que formen parte de las propuestas que emanan del documento firmado por los dignatarios de Estado. ®

viernes, marzo 14, 2008

ECOS DE UN INCIDENTE

Durante la noche del viernes al sábado antepasados, la guerrilla de extrema izquierda -las FARC- comandada por “Tirofijo”, Manuel Marulanda, sufrió en territorio ecuatoriano uno de los golpes más duros en lo que va de su historia como fuerza rebelde, tal como, a poco de la escaramuza, sentenció el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, y pudo evidenciar la opinión pública. En efecto, en una emboscada planeada con precisión de relojería, las Fuerzas Armadas colombianas abatieron a Luis Édgar Devia (su nombre de combate era “comandante Raúl Reyes”), segundo en la dirección suprema de las FARC, portavoz de la guerrilla, hombre de contacto con la prensa y con el extranjero (fue quien recibió a los emisarios de Francia y Suiza que trataron de negociar la libertad de Ingrid Betancourt), y jefe de la diplomacia de esta organización irregular, que hasta aquella noche daba la impresión de ser un grupo invulnerable. Pero el hecho de que el escenario de su muerte haya sido en territorio ajeno al colombiano provocó, naturalmente, una crisis diplomática ante la eventual vulneración de normas de Derecho Internacional. La protesta del país lesionado, Ecuador, no se hizo esperar, como tampoco las amenazas provenientes de Caracas. Fiel a su estilo, el domingo siguiente, en su programa Aló Presidente, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, no sólo que ordenó el despliegue de tropas a la frontera con Colombia, sino que aprovechó la coyuntura para no ahorrar insultos en contra de Álvaro Uribe, su par colombiano, calificándolo, entre otros improperios, de lacayo del imperialismo norteamericano. Al mismo tiempo, reiteró el riesgo inminente de una ineludible confrontación, pues dejó sentado que su ejército avanzaría a la línea limítrofe con mandatos de acción urgentes. Tal medida, sin duda, puso, luego del emplazamiento de regimientos en la frontera, a un punto de mayúscula efervescencia la incontrolable tensión, más que entre los dos países -conviene dejar en claro-, entre los dos presidentes, puesto que ninguno pretendía ceder una porción de su protagonismo en el plan de canje de rebeldes por secuestrados.
Por ello, no es posible pasar por alto que la acción de las Fuerzas Armadas de Colombia haya sido una punzante estocada al pecho del presidente Chávez, y éste, herido en su soberbia, no le quedó otro expediente que disponer el pronto desplazamiento de un respetable número de batallones. Huelga decir que, en mérito a un frío análisis, la abrupta decisión adoptada por el presidente Chávez no debió ser considerada más que como una frágil estratagema para demostrar a su vecino un probable poderío militar, aunque, en rigor, no tuvo otra finalidad que encubrir el revés sufrido en su arrogante fuero interno. Así, y no de otra manera debió verse el naciente conflicto: una pugna personal entre dos estadistas, que lisa y llanamente puso en vilo a dos naciones y comprometió la paz de la región, pues Ecuador, con sobrada razón, reclamó por la violación de su territorio.
En esta pulseada de los presidentes Uribe y Chávez, conviene rememorar que el primero fue elegido el 2002 y reelecto cuatro años más tarde con la firme promesa de derrotar a las FARC y conquistar una victoria de alto vuelo contra una guerrilla que jamás ha vacilado en secuestrar a hombres y mujeres y retenerlos en condiciones inhumanas; que tampoco ha hesitado en plantar minas antipersonales y hacer comercio de cocaína; y, sin el menor escrúpulo, no ha dudado, por supuesto, en ejecutar a la gente en cautiverio, luego de sumarios tan inicuos como la propia organización. En fin, una guerrilla extemporánea, que con una izquierda democrática colombiana en contra, ha conseguido en este último tiempo, precisamente por esas raíces deformes, algo tan imprevisto en sus planes como tener que cargar con la responsabilidad de haber encaramado a Álvaro Uribe en el pináculo de la popularidad, dadas las continuas y exitosas incursiones a la selva del ejército colombiano (a las que se suma ahora la baja del número dos de las FARC) firmemente comandadas por Uribe.
Muerto Reyes, y conociendo el proverbial hermetismo como la impredecibilidad de Manuel Marulanda, el futuro de la guerrilla es incierto. ¿Será que la desaparición de su hombre de confianza desemboque en una línea militarista más dura? ¿O que más bien se imponga un razonable repliegue con miras a una negociación política? Más temprano que tarde se sabrá. Lo que sí queda claro es que, por ahora, hasta que pase la tormenta (que al parecer ha amainado luego de la Cumbre de Santo Domingo), Ingrid Betancourt, así como sus compañeros de infortunio, se alejan más de la posibilidad de ser liberados; y, por otro lado, en cuanto a las acciones de las cúpulas políticas, la fricción que continua y desaprensivamente surge entre estadistas de la región puede, en cualquier momento, derivar en desenlaces mayores que expongan la paz en un centro y sudcontinente tan análogos como la sangre que circula entre sus habitantes diseminados a lo largo y ancho de tanto territorio hermano. ®

jueves, febrero 07, 2008

LA GUERRA Y LA MENTE

El mundialmente célebre psiquiatra español, Emilio Mira y López, nacido accidentalmente en Santiago de Cuba, pues su padre, médico de sanidad, había sido destinado a la isla, escribió en 1944 un formidable libro titulado La Psiquiatría en la Guerra, en el que expone, entre otros capítulos, uno referido fundamentalmente al significado de la guerra; a su interpretación psicológica y psiquiátrica; a sus aspectos sociales y biológicos; a los fines de la psiquiatría y a la higiene mental en la guerra; y a las influencias y efectos remotos e inmediatos de ésta sobre la vida. Considerado este texto como verdaderamente magistral, la grandeza de su autor, y su nombre, no obstante, permanecieron silenciados –cuando no difamados- durante el oprobioso período franquista; etapa que, como todos sabemos, enlodó y apagó a personalidades universales de todas las áreas del conocimiento.
Pero refiriéndonos propiamente al aludido libro, tan sólo en el capítulo mencionado, ya revela el eminente psiquiatra las terribles consecuencias de la guerra en el hombre, y concluye en que, desde el origen de la vida hasta nuestros tiempos (nótese que escribió su obra en plena Segunda Guerra Mundial), los conflictos entre tribus, pueblos o estados han afectado al guerrero, o soldado, con la misma despiadada intensidad, y sin que quienes los propiciaban -los jefes de tribus, o gobernantes-, motivados en encender la mecha de una conflagración nada más que por intereses propios, geopolíticos, o finalmente por nimios incidentes, se hubieran detenido sólo por un instante para recapacitar en los efectos mentales que sufrirían los combatientes y sus familias. Y si empleamos la lógica, naturalmente que a partir de la tesis de Emilio Mira y López, es posible inferir que peores son las consecuencias que padecen quienes en la actualidad marchan a la guerra, debido a la sofisticación destructiva del armamento moderno.
Prueba de ello es que un estudio del ejército norteamericano, publicado recientemente por el diario The Washington Post, admite que un total de 121 soldados que luchaban en las prolongadas guerras de Irak y Afganistán se quitaron la vida en 2007, cifra sin precedentes desde que en 1980 los mandos castrenses comenzaron a llevar tales estadísticas; y con el agravante, además, de que el año pasado otros dos mil cien militares fracasaron en el intento de suicidarse, o se autoinfligieron lesiones. Aunque los servicios médicos militares tratan de explicar estos hechos atribuyéndolos principalmente al fatídico estrés, las pesquisas llegan finalmente a un punto de encuentro con las sabias teorías difundidas por Mira y López: a las severas alteraciones de orden psíquico que sufren los involucrados en disputas bélicas de corta y larga duración; cuyas terribles secuelas, retomando el belicismo en Irak y Afganistán, no ha podido controlar el ejército norteamericano por carecer de programas efectivos. Al parecer, de poco o nada sirvieron las experiencias de Vietnam y de otras guerras que libró el ejército estadounidense, pues, por más que hubiera existido una voluntad gigantesca para que psicólogos y psiquiatras hicieran frente a esta cruda realidad, sin duda que la ineptitud ha rebasado todos los límites, ya que hasta este siglo XXI no se formulan políticas serias que resuelvan esta fatalidad, máxime si estamos valorando a las fuerzas castrenses de una nación eminentemente guerrera. ®

miércoles, noviembre 28, 2007

CONSTITUCIÓN SANGRIENTA

Todos aquellos que somos legalistas, o que hemos estudiado para anteponer a toda otra consideración la aplicación literal de las leyes, o finalmente todo ciudadano, nos hemos quedado boquiabiertos por el modo adulterado y apócrifo con que ha sido aprobada la nueva Constitución Política del Estado, la única de la historia republicana opuesta a los principios más elementales de valor y consistencia jurídicos y, por tanto, viciada de absoluta nulidad. Si así ha sido aprobado tamaño documento, ¿debemos entonces los bolivianos guardar en nuestro anaquel de instrumentos jurídicos preciosos –como gemas de valor-, una nueva Constitución nacida en la sombría atmósfera de un cuartel militar, atestada de soldados de todo rango dispuestos a cualquier coerción –o más bien preparados para aplicar la fuerza bruta- con tal de “garantizar” la puesta en vigor de una constitución de pacotilla, mientras en las afueras del singular recinto -tan impropio para aprobar una Constitución como puede ser una piscina para practicar patinaje sobre hielo- caían los muertos y estallaban las bombas lacrimógenas al más puro estilo de las siempre recordadas represiones del pasado; aquellas que eran el pan de cada día de los gobiernos autoritarios, de las abominables dictaduras? Y sobre el particular, valga el apunte de que no hay duda que entre éstas –las dictaduras- y el gobierno de hoy no hay más diferencia que una democracia de por medio, pero ésta de un tinte tan especial que la represión que aplicaban aquéllas y ejerce ésta son esencialmente idénticas, pues el resultado, irreversible, es el mismo: muertos, heridos y detenidos. Y todo por la obstinación del presidente Morales para perpetuarse en el poder, siempre emulando a Hugo Chávez, persona a la que admira con exaltación, como si fuera la mismísima imagen de una deidad objeto de culto.
Si al Movimiento al Socialismo (MAS) se le hubiera ocurrido convocar a los llamados movimientos sociales, que en ese momento eran la única potencia para arrancar con la Asamblea, fortalecerla y consolidarla hasta su legítima aprobación, y no recurrir a las fuerzas políticas que abusiva y porfiadamente pretendieron que el pueblo deliberara como si este órgano fuera una réplica o una prolongación del congreso, estaríamos hoy respirando aires de consenso y armonía. Pero la realidad ha sido otra, y hoy sentimos el espeso olor del luto, la confrontación, el dolor y el odio. Ha sido un largo y tenso período en el que, a punta de transgredir la ley, como aprobar la Constitución por mayoría simple y no por los dos tercios, desconocer la ley de convocatoria, y otros vericuetos propios de una Asamblea inútil y ociosa comandada por el MAS mediante comisiones con poder absolutista ( recordemos el funcionamiento de mayorías y minorías simultáneas), y que ha costado exorbitantes cantidades de dinero al erario nacional, a ninguno de los asambleístas (incluidos los de una oposición tan estéril como caprichosa –naturalmente con honrosas excepciones como también las hay en el MAS-) se le mueve un pelo cuando a la hora del balance se evidencia que en el pleno no se aprobó ningún artículo de la Constitución.
Y para más remate la intromisión de Evo Morales y Álvaro García Linera fue permanente en un escenario donde sus “recomendaciones” debían ser desoídas, atentos a que la Asamblea Constituyente es un órgano absolutamente independiente de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Pero eso no fue así, y el resultado salta a la vista: se ha aprobado una Constitución inventada por los pocos asambleístas que levantaron la mano con el entusiasmo propio de los niños, bajo las órdenes de la presidenta de la Asamblea, una mujer luchadora y consecuente, es cierto, pero traicionada por una ignorancia verdaderamente inquietante, que no avizoró en ese minuto las consecuencias de una decisión apresurada, exaltadora de ánimos y propiciadora de corrientes de sangre. Un muerto, o cien, es lo mismo. Ya Evo Morales carga sobre sus espaldas un buen número, y eso que tanto luchó el pueblo (implicado él mismo) para que caigan Sánchez de Losada y su gente. ¿Entonces qué es esto? Que nos expliquen, porque no entendemos. Lo único que al final puede decirse es que ahora el futuro se presenta peligrosamente incierto, como lo es, sin exagerar, la noción de Patria. ®

jueves, noviembre 22, 2007

MR. WHITE

En 1998 el Partido Republicano de Estados Unidos ganó a un antiguo neonazi y simpatizante del Ku Flux Klan para ocupar el puesto vacante de senador en el Congreso de esa nación. Aún sin que hubiera la certeza de su elección, decían los analistas de la época que, “vergonzosamente, la larga caperuza blanca de David Duke (Tulsa, Oklahoma, 1950), volvía a sobrevolar sobre los republicanos”, refiriéndose a que el político de Louisiana había anunciado presentarse a las elecciones para cubrir el escaño vacante dejado por Bob Linvingston, un hombre al que le fue impuesta su decisión de dimitir debido a sus constantes infidelidades conyugales, hecho no poco raro en la política de Estado Unidos que defiende a brazo partido la buena conducta de su representantes, aunque, en rigor, la doble moral sea generalmente el ingrediente oscuro de quienes deciden sobre la suerte de tal o cual personalidad política (así como ocurre en todas partes). No obstante, cuando el comportamiento de alguno de ellos sobrepasa los límites se imponen las sentencias más drásticas. Y entonces, David Duke, el famoso Mr. White, ascendió prontamente, así como meteórica ha sido su carrera política, al cargo de senador. Ya en 1989, enfrentándose a todo el establishment político y mediático de su país, este hombre fue elegido congresista por Louisiana, y luego, mediante aplastantes victorias en dos elecciones estatales, obtuvo primero la senaduría y posteriormente el cargo de gobernador, ambas apoyado por votantes euroamericanos, y cerrando con broche de oro el accionar de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente Blanca fundada por él en los años ochenta.
Odiador de todo el mundo –como suelen calificarlo-, goza sin embargo de la admiración de los blancos que se honran de ser blancos, al punto de que el número de seguidores que arrastra en Louisiana es singularmente enorme. Crítico con el gobierno de su propio partido, Duke ha sido señalado con el rótulo de activista opositor a la guerra de Irak, pues, según él, se trata de una confrontación bélica librada exclusivamente por los intereses de Israel y las altas finanzas. A pesar del favor que recibe de una importante población de los Estados Unidos, pero así también de la aversión de una inmensa mayoría, todos parecen unirse sin embargo -disconformes con la política belicista del gobierno de Bush- en torno a su eslogan Support Our Troops, bring`en home, (apoyemos a nuestras tropas, traigámoslas a casa).
Según los que lo siguen de cerca, su tesis de mayor impresión es la de que “los sionistas quieren la supremacía no sólo en Oriente Medio, sino sobre todas las naciones”, y sostiene que el poder sionista está llevando a Estados Unidos y al mundo entero a una catastrófica globalización que eliminará la diversidad humana y la libertad (nótese la inconsecuencia con sus postulados). Es por estos principios que ocasionalmente sale de Estados Unidos y se embarca en maratónicas expediciones por el mundo entero ofreciendo conferencias, especialmente por Europa, donde la creciente actividad de los grupos neofascistas es incontrolable. Y con mayor exceso en España, donde este fascista rabioso llegó a las ciudades de Madrid, Valencia, Valladolid y por supuesto Barcelona -tal vez uno de los baluartes más repudiables del neofascismo europeo, de cuyas últimas acciones todo el mundo ha sido testigo por prensa, televisión o Internet- a dar charlas el 18, 19 y, sobre todo, el 20 de noviembre recientemente pasado, coincidiendo, en una densa atmósfera, con un nuevo aniversario de la muerte de Franco. Auspiciado por Democracia Nacional, organización de ultraderecha presidida por Manuel Canduela, y por Alianza Nacional, otro grupo extremista, uno de los temas sobre los que disertará, para solaz de los que en pleno siglo XXI todavía hacen con unción el saludo nazi, será De la sociedad multirracial a la sociedad multirracista; sin duda una atractiva propuesta para los fanáticos de este arrogante y provocativo Hitler en miniatura de nuestros tiempos. ®

domingo, noviembre 18, 2007

EL BOCÓN

El bocón es, por lo general, un individuo que sin un ápice de mesura ni de cortesía va descargando por doquier epítetos de todo calibre. Y si a eso le sumamos que el bocón al que nos referiremos es un militar golpista transformado en un demócrata de “facto”, y por añadidura presidente de un país, la cosa resulta peor, pues, por propia naturaleza, el hombre no sabe de protocolos, ni de diplomacia, ni de nada parecido, y entonces, más inclusive que un ser exótico, o rara avis –como así se expone a los ojos del planeta-, es, a la hora de analizarlo como gobernante, un hombre impertinente, desatinado, torpe, y hasta hace el mayor esfuerzo para que unos y otros lo consideren despreciable, con toda la carga de indignidad que ello supone para él, aunque esto, aparentemente, le importe un bledo.
El bocón se las sabe todas, sólo porque le sobra el dinero. Entonces apunta su lengua al blanco que le dé la gana, y pasando por alto toda etiqueta -algo que proviene no más de una educación y formación muy pobres, y que se acentúa exhibiendo sus malas maneras ante el mundo entero- dispara indistintamente su ráfaga de adjetivos contra Uribe, Rice, Bush, Aznar, Insulza, o Alan García, a quien llama “pícaro, ladrón y corrupto”, en una alarmante muestra de total desconocimiento del arte de la discreción, más aún tratándose (el bocón) de una personalidad a la que su pueblo le ha acomodado la banda presidencial, seguro de encontrar en él al auténtico estadista y no al caudillo bochinchero, charlatán y camorrero cuyos arranques de estupidez sólo encuentran eco en las risotadas de sus esbirros.
El bocón salió por sus fueros en la XVII Cumbre Iberoamericana de Presidentes, y sin percatarse siquiera de que estaba en Chile, país anfitrión de tan importante acontecimiento, se prolongó, no sólo en críticas al tinte neoliberal de la socialdemocracia chilena, sino en calificativos inoportunos y hasta incoherentes acerca de la política exterior de ese país, apropiándose indebida y exageradamente de temas propios y muy sensibles de la nación trasandina, que competen, además, a otros países, como el referido al conflicto que separa a Bolivia de Chile por el planteamiento del primero a una salida soberana al Pacífico. Sin duda que este dislate nada bien le hizo a su par Evo Morales (a quien despectivamente llama “indio”, sin antes echarse, con coraje, un necesario vistazo al espejo), ni al equipo diplomático que con buenos augurios trabaja con ahínco para encontrar fórmulas de acercamiento y solución. Pero el bocón es así. Si le viene en gana puede desbaratar gestiones como ésta, tan trascendentales para una nación –tal vez con qué oscuros propósitos-, pues sabe que el sumiso gobierno boliviano, a pesar de tamaña intromisión, permanecerá en silencio a la espera de los cheques venezolanos que salpican como agua bendita, a cambio de que sus tropas continúen invadiendo territorio boliviano con el sigilo propio de los ofidios, y desde ahí empezar a construir esa megalómana idea llamada la “Gran Patria Bolivariana”.
El bocón, entonces, es un hombre peligroso que corta los vuelos a su pueblo, ya que es capaz de las más brutales represiones y acallar medios de información sin que se le mueva una pestaña, y pretende sojuzgar a otros, excitado por su demencial delirio de grandeza. Es un pájaro de mal agüero que muy poco se respeta a sí mismo, y que de tanto fanfarronear dice lo que quiere, pero oye lo que no quiere, y entonces, a alguien, porque también le da la gana –en este caso, la real gana-, se le ocurre sorprenderlo, ¡por qué no!, con un preciso: ¿Por qué no te callas? ®

sábado, noviembre 10, 2007

POTOSÍ Y LA AUTÉNTICA GESTA BÁRBARA

Sólo diré algunas palabras, porque mi Potosí, de tanto esplendor como el sol mismo, merece contemplarla en silencio eterno, hasta con ascetismo. Se ha hablado tanto de ella, y de tanta gloria y majestad, que poco queda por decir; aunque, una vez más, déjenme rendir tributo al círculo intelectual más excelso que ha tenido Bolivia, nacido en las faldas del místico Cerro: la auténtica Gesta Bárbara. Ahí están las voces y las letras de Carlos Medinaceli, Gamaliel Churata, María Gutiérrez, Alberto Saavedra Nogales, Walter Dalence, Armando Alba, Fidel Rivas, Víctor Valdivia, Armando Palmero... Potosinos infinitos. ®

viernes, octubre 26, 2007

¿QUÉ PASA CON LOS CATALANES?

No habíamos salido todavía de nuestro asombro e indignación con la actitud de intolerancia asumida por la dirección de Catalunya Radio en contra de la escritora, periodista y poeta uruguaya nacionalizada española, Cristina Pieri Rossi, cuyos entretelones son de conocimiento público, cuando, hace sólo un par de días hemos sido testigos, a través de un vídeo del 7 de octubre pasado registrado por cámaras de seguridad del metro de Barcelona, y difundido por varias redes de televisión, de la brutal agresión cometida por un oligofrénico barcelonés de 21 años que responde al nombre de Sergi Xavier Martí Martínez, en contra de una adolescente guayaquileña de 16 años. En dicho vídeo, se muestra a la sanguijuela racista golpeando, pateando e insultando a la joven ecuatoriana; y, haciendo gala del más puro estilo de las ácidas películas de Hollywoood, mientras comete la animalada no deja de conversar por un teléfono celular, tal vez –dada la idiocia del hombre- transmitiendo en vivo su hazaña, y apabullándola con insultos racistas, a juzgar por la nitidez del audio.
Según noticias provenientes de España, el 24 de octubre pasado, el atacante se encontraba en un bar consumiendo cervezas en compañía de amigos, y de acuerdo con el sitio de Internet del diario El País, asediado por la prensa, Martí habría amenazado, con la cara pintada de arrogancia y valentía cavernaria: “¿No tenéis un bazoka? ¡Que vengan a detenerme!”. Sin duda que esto lo había dicho excitado por lo que ocurrió el día anterior, cuando, convertido ya en una auténtica celebridad, había pasado las horas atendiendo a alguna cadena de televisión, a cambio de dinero, en el interior de su domicilio, en el municipio de Santa Coloma de Cervelló. Ya lo dijimos con anterioridad. El grado de intolerancia y racismo que hoy se respira en España -siempre con la prudencia de no generalizar-, ha llegado a extremos insospechados; tanto, que no existe un solo lugar de la Península de donde no lluevan, periódicamente, noticias semejantes a la que comentamos. ¿Qué pasa con los españoles, y con los catalanes en particular? ¿O es que su socialismo de caricatura es sólo una simple fachada tras la cual se esconde un abominable odio racial que los está envenenando? Esperemos que así como el juez Garzón se pavonea por cuanta latitud y longitud tiene nuestro planeta para condenar a quien le venga en gana (no así a los franquistas que aún caminan impunes), haga lo propio, y si no él, el ministerio de Justicia de España para detener y poner tras las rejas a este sujeto delirante.
Nos imaginamos cómo José Martí, el ilustre prócer de Cuba, se estará agitando en su tumba, a más de cien años de su muerte, advertido de que un xenófobo furioso esté envileciendo su honroso apellido. ®

sábado, octubre 20, 2007

viernes, octubre 12, 2007

AMÉRICA

El 12 de octubre de 1492, el genovés Cristóbal Colón no llegó a América. Descubrió, según él, las Indias Orientales –presumiblemente parte del Asia-, y desembarcó en unas islas llamadas Guanahani en el archipiélago de las Bahamas, a las que él rebautizó como San Salvador. Hondamente agitado por su culminante hallazgo, luego de una travesía a ciegas, desembarcó más tarde en las denominadas isla de Cuba y La Española; ésta, una de las Grandes Antillas, en el Mar Caribe, situada al sureste de Cuba y al oeste de Puerto Rico, y dividida en lo que ahora son Haití y la República Dominicana. Luego de tan estelar descubrimiento las expediciones conquistadoras se expandieron hacia el norte y, sobre todo, hacia el sur del llamado Nuevo Mundo. De esta manera, muchos navegantes imitaron la hazaña de Colón, y se lanzaron, si ya no a la conquista, por lo menos al hallazgo de tanto territorio inexplorado a lo largo y ancho de un maravilloso continente que, a pesar de que ya poseía una identidad tan propia como la europea, la asiática o africana, y con culturas milenarias como la inca, la azteca o la maya, debía no más sucumbir a la fuerza y ambición exploratorias de legiones de aventureros que se toparon, como abriendo un auténtico abanico de colores, con gente extraña -la india-, con cultura, lengua y religión propias; riquezas infinitas y suelos tan fértiles y espectaculares como el cielo mismo. No por nada -sobre lo último- los cronistas de la época aseguraban que podía tenderse un puente de pura plata desde Potosí a España.
Pero sin pretender caer en la majadera postura alentada por los eternos filibusteros de la política que buscan producir impresión en el ánimo de la gente con frases tan estereotipadas y repetidas sin variación como “quinientos años de opresión”, “quinientos años de humillación”, y una sarta de fórmulas breves empleadas como propaganda política y exaltación extremada de lo nacional, que, al final de cuentas, se quedan simplemente en eso, es irrefutable que las huestes españolas colonizadoras se pasearon por este territorio inmenso y virgen con irrefrenables deseos de invasión, despojo, piratería y búsqueda de tesoros, o más bien botines, pasando por alto crímenes de toda laya, no sólo de orden social, sino también cultural, ecológico, político o económico (aunque estos términos parecieran propios de esta época, han estado siempre vigentes desde que el mundo es mundo); y consolidaron sus dominios en los cuatro puntos cardinales del vasto continente, a tal punto que el porcentaje de quienes llevamos apellidos españoles es altísimo (no hay que olvidar que habemos vascos, castellanos, gallegos, catalanes, andaluces, etc., y que, claro, según manda la sangre, debemos estar –y sí que lo estamos- muy orgullosos de esas raíces. A propósito, hay aquí un hecho poco conocido que llama la atención y vale la pena destacarlo, precisamente por la copiosa sangre ibérica que corre por nuestras venas: el apellido del presidente de Bolivia, Morales, está en el puesto 36 de los doscientos apellidos más frecuentes de América, por lo que nada más falso puede ser el calificarlo como el primer estadista indio de Sudamérica. Eso es simple y llanamente un eslogan, pues a él también –como vemos- le ha salpicado una buena dosis de sangre proveniente de la Península).
No obstante, la visión que los españoles tienen de América Latina, fuente de sus riquezas y del encumbramiento en su época a categoría de Imperio es, ahora, ingratamente oprobiosa. La discriminación, intolerancia y rechazo hacia el inmigrante iberoamericano que pretende encontrar en aquellas tierras una digna salida a la pobreza y marginación de la que es objeto en su propio terruño es, en cierta manera, una señal que no corresponde debidamente a los beneficios recibidos –aunque ello pareciera, en estos tiempos, algo subjetivo, fuera de todo sentido y peregrino; pero que, en el fondo, guarda una verdad incontrastable-. Términos tan despectivos como indio, sudaca, y otros, no hacen más que descubrir la ácida ignorancia de una mitad de la población española que abre brechas ociosas y sin horizontes de integración.
Por otra parte, como corolario de esta nota, pero siguiendo la estricta alusión a América y dejando de lado ahora a los españolitos, es común oír, por la ignorancia de algún europeo o norteamericano, o tal vez de gente de otras regiones, referirse a Estados Unidos de Norteamérica, lisa y llanamente como América, borrando de un plumazo a una infinidad de naciones que la conforman. Recordemos que
Américo Vespucio fue el primer navegante en comprender que las tierras descubiertas por Cristóbal Colón configuraban un nuevo continente. Por esta razón el cartógrafo Martin Waldseemüller, en su mapa de 1507, empleó el feliz nombre de América en su honor como designación del Nuevo Mundo, que, oportuno es mencionar va, desde el Océano Glaciar Antártico al sur, hasta el Océano Glaciar Ártico al norte.
Felicidades americanos. ®

jueves, octubre 11, 2007

BALADA PARA CLARIBEL

Hace un tiempo llegó a nuestro país un artista popular llamado Gianfranco Pagliaro para presentar al público boliviano algunas canciones de su repertorio, de las que sobresalían algunas que en años pasados habían conmovido a sus fervientes admiradores. Con todo, sus recitales no colmaron la expectativa que se había creado a su alrededor -a pesar de gozar del favor de sus fanáticos-, salvo por el estreno en Bolivia de Balada para Claribel (En la desolada tarde, Claribel...), uno de los más brillantes y sublimes poemas que se hayan gestado en nuestra tierra, y que el atrevido Pagliaro (con el respeto que el hombre me merece) tuvo la peregrina idea de que, dada su lúcida inventiva artística, podría ser musicable por él.
Mucha controversia ha suscitado siempre el hecho de adaptarle música a un poema, o de acomodar un texto a una melodía. En este último caso quizás lo más creativo que haya escuchado el mundo –con la advertencia de ser ésta una postura muy personal- pueda ser el Ave María de Bach-Gounod, obra que funde el genio de dos escogidos de la música universal. Sin embargo, cuánto más complejo que lo anterior resulta poner música a un poema, pues, además de los innumerables recursos técnicos que debe poseer el músico para situar su arte a la altura de la obra del autor, debe también adentrarse a la mente de éste, a explorar sus fantasías, su sensibilidad, su expresión, su encanto; en fin, a aprehender la cualidad de su fuerza inventiva. Y no me canso de repetir cuánto bien han logrado esta fusión
Víctor Jara, con el Poema 15 de Neruda, o Serrat, con obras de Benedetti y Machado, por ejemplo. Y no dudo que habrá otros músicos con talentos semejantes.
Pero lo de Pagliaro es inaudito. Si don Franz, el encumbrado escritor, poeta, artista, pensador, despertara de su sueño infinito y arropara como siempre a Claribel en su corazón, y en su desolada tarde, sin duda que ambos colgarían a tan osado personaje de sus... orejas. Nada más. ®

viernes, octubre 05, 2007

LA OTRA ESPAÑA

Pensábamos que en España la brutal era del franquismo había sido definitivamente sepultada, pero ciertos hechos ocurridos últimamente echan por tierra esa idea que -ahora se ve así- encarnaba una buena dosis de ingenuidad y vana ilusión. Justamente por esa equívoca visión de la España moderna es que legiones de hombres y mujeres de todos los continentes, pero especialmente de América Latina y África, vislumbraban a ese país como una salvadora tierra de esperanza para hacer realidad los acalambrados sueños de prosperidad inalcanzables en sus propias regiones. Pero una vez allí, el racismo, la intolerancia, la supina arrogancia de los infaltables extremistas –que siempre son la mitad- han enterrado para siempre esos sueños, y muchos han tenido que regresar a su terruño con las manos incluso más vacías. Otros, sin embargo, asistidos por la otra mitad de la población española, la buena, han podido quedarse y hasta echar raíces en la Península.
Cristina Peri Rossi, una uruguaya que no llegó precisamente a Barcelona en 1972 con la pretensión de buscar mejores oportunidades de vida, sino que lo hizo como exiliada política, ha sido desde entonces, para muchos, un modelo de referencia acerca del progreso y disonancias de la democracia española. Esta escritora, profesora de literatura, traductora y periodista, entusiasmada con la caída en 1975 del régimen franquista, adquirió la nacionalidad española y, sin perder la uruguaya, se sumergió de lleno a la recuperada concepción existencial de España y se asió fuertemente a la también restaurada corriente literaria, entumecida oprobiosamente, y tantas décadas, por las huestes de Franco. Desde entonces, ha colaborado con El País, Diario 16, El Periódico de Catalunya, y en su trabajo literario (traducido a nueve idiomas) ha cultivado el cuento, la novela y la poesía. En 1991 fue Premio Ciudad de Barcelona con el libro de poemas Babel bárbara, y el año pasado ganó la XI Edición del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja con el libro Habitación de hotel. La vida de Cristina Peri Rossi marchaba entonces a todo vapor, y con grandes augurios. Pero haces unos días la dirección de Catalunya Radio, estación donde colaboraba como invitada desde hacía dos años, le comunicó que su programa se interrumpía indefinidamente debido a que, conforme a la carta de principios de la radio pública catalana, tal programa debía ser difundido en catalán y no en castellano, y que por lo mismo tendrían prioridad los invitados que se expresaran en aquel idioma. La propia Cristina ha señalado que en una posterior comunicación verbal se le hizo notar que la norma aludida disponía, por extensión, o por origen, la prohibición de contar con colaboradores fijos que hablaran castellano. Menuda autonomía la catalana. Y menuda discriminación, a pesar de la postura de la Corporación Catalana de Radio y Televisión que afirma la existencia de una espontánea convivencia lingüística “que permite a todos los ciudadanos participar en la vida pública al margen de cuál sea su lengua de comunicación”. Por supuesto que simple e insincera palabrería. Al parecer, esta comunidad autónoma, asiento del Monasterio de Poblet, del Palau de la Música Catalana, del Hospital de Sant Pau, del Palau Güell, entre otros lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, y cuna de ilustres como Antoni Gaudí, Isaac Albéniz, Pablo Casals, Juan Goytisolo (quien fue uno de los componentes del jurado que nombró al Carnaval de Oruro como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad), o Joan Manuel Serrat, entre otros grandes, pretende retroceder abierta y deshonrosamente a épocas de infierno. A no otra conclusión es posible llegar luego de comprobar cómo se violentan los derechos laborales de Peri Rossi que, a poco de llegar a Barcelona hace 35 años, huyó prontamente a París perseguida por la agonizante dictadura franquista, a causa, como cabalmente observa un medio de prensa, “de sus actividades opositoras al régimen; entre otras, en defensa del catalán”. ®

lunes, septiembre 24, 2007

LOS MIL Y UN AMORES

Entre los hechos insólitos de la vida hay muchos que naturalmente tienen que ver con el amor, y entonces, parafraseando a Calderón de la Barca, cuando el amor no es locura, no es amor. Más o menos así, dado el origen especial del nuevo episodio romántico en la vida de la británica Jane Felix-Browne (seis veces casada), es lo que de esa palabrita de cuatro letras uno puede cavilar entre tanta disquisición filosófica que nunca falta acerca de la vida y, por tanto, de uno de sus condimentos principales: ése, el amor. Resulta que esta despreocupada y madura mujer de 52 años, contrajo sextas nupcias en septiembre del año pasado, luego de haber conocido al flamante nuevo hombre de su vida en Egipto, adonde fue a hacer un tratamiento para la esclerosis múltiple que padece. El feliz esposo, según cuentan los expertos en fuegos pasionales que salen de lo común, se sintió flechado por la dama en cuestión al verla cabalgando cerca de la Gran Pirámide y, por boca de estos modernos casamenteros, se la comió con los ojos, le echó flores y le hizo versos. Pero, ¿qué puede ser aquello que salga de lo común, además de ser ella seis veces casada; algo que, viéndolo bien, en este mundo de extravagancias ya nada exóticas, no le mueve las pestañas a nadie? Dos cosas: una, casi sin importancia, y la segunda, ciertamente no tan corriente.
Veamos la primera. Ocurre que Jane es 24 años mayor que el hombre, y tiene hijos que rondan la edad de él, y que, además, le han dado abundantes nietos; casi todos, como buenos inglesitos, de pelo rubio y ensortijado, con excepción de uno o dos, hijos de un ex, con quien se casó a los 16 años, natural de Arabia Saudita, y donde casualmente conoció a la multimillonaria familia de su actual príncipe azul … o aceitunado. Hecho el análisis, está de más decir entonces que el asunto de la diferencia de edad, que los hijos, los nietos, y todo lo que envuelve a este affaire amatorio, pueda ser calificado de inusual, pues el redondo mundo en que moramos ha tejido ya miles de historias de semejante especie. Esto ya se dijo.
En cuanto a la segunda, la trama se pone más enrevesada. Al igual que con su ex marido de Arabia Saudita, Jane tuvo que casarse bajo los rituales islámicos, ya que el joven enamorado es oriundo de las legendarias tierras de Medio Oriente y, más aún, es, sin proponérselo, uno de sus hijos más populares, aunque indudablemente no como su padre. Es por eso que cuando a Jane le preguntan cómo se llama su esposo, ella vacila como una niña y no sabe cómo decirlo, pero la verdad es que se trata de la señora de Bin Laden, de Omar Osama Bin Laden, el cuarto de los 14 hijos de Osama Bin Laden, el mismísimo jefe de Al Qaeda, a quien –haciendo un paréntesis- Jane cree haber conocido en una fiesta en Londres en 1970.
Profundamente enamorada de Omar, esta atractiva mujer ha resuelto cambiar su nombre a Zaina Mohammad, y según lo que ha señalado en una entrevista que le hizo el diario The Times, está decidida a dar el alma al diablo con tal de que se pacte la paz en Medio Oriente. (Si tan sólo la escuchara el señor Bush...) “Cuando a raíz de las investigaciones que realizó la prensa salí finalmente del anonimato -aunque no quería que ello ocurriera-, subraya Jane…, o Zaina, me pareció, luego de una severa reflexión, una historia nada trivial y por supuesto interesante que uno de los hijos del hombre más buscado del planeta estuviera casado con una británica. Omar confía en mí y está hablando públicamente de nuestro plan para luchar por la paz. Conozco mucho del Medio Oriente y haré todo lo que esté a mi alcance para que acaben las guerras en esa región y el mundo”, declaró al diario.
Aunque ciertamente es una dificultad que no puedan ambos llevar una vida conyugal como la gente, ya que está prohibida la entrada de Omar al Reino Unido, Jane insiste en que la posible presencia de su esposo en tierras del Imperio en ningún caso supondría un peligro para la monarquía encabezada por Su Majestad, la espartana Isabel II. Naturalmente que estas palabras encontraron tan poco eco como el amortiguado sonido que sale de un corno inglés, por muy excepcionalmente agradable al oído que sea. Con todo, no es el único problema con el que atraviesa la pareja; en realidad, sólo ella. Resulta que Omar tiene otra mujer y un hijo de dos años, aunque, en rigor, esto no ha implicado un obstáculo para la actual señora de Bin Laden en su camino a la felicidad, pues ha tenido la virtud de sobrellevar esta carga echando mano de la proverbial mentalidad británica, lindante con la flema y la pachorra, para dar mayor redundancia a la nada estereotipada forma de ser de los que nacieron allí, naturalmente sin que esto sea una generalidad. Isa Dobles, periodista de afilada ironía, refiriéndose a la cachaza del Príncipe Carlos (que más o menos representa al británico), ha dado en el blanco acerca de la fama que se ha ganado el hombre o la mujer de esas tierras impregnadas de historia, y dice: “…este señor narizudo que muchas veces vemos con su falda escocesa jugando con un tallito de cualquier cosa en su mano, es el futuro rey de Inglaterra…”. Pero volviendo al tema, Jane, como buena británica entonces, ha asegurado haber hablado por teléfono con la otra esposa de Omar y que se han llevado a las mil maravillas. De todo esto, lo único que ha quedado en suspenso hasta ahora –como bien subraya un sagaz cronista-, es saber, sobre este matrimonio y el año de casados ya vivido, cuál ha sido la reacción del suegro... ®

lunes, septiembre 03, 2007

ARBITRAJE, MEDIACIÓN Y CONCILIACIÓN

El arbitraje se manifiesta a partir de la Ley de las Doce Tablas, cuyos postulados disponían que las partes en litigio debían someter sus discrepancias ante terceros. La resolución o “sentencia”, denominada laudo arbitral, se constituyó en la raíz y basamento sobe los cuales la doctrina ha ido alimentando y enriqueciendo los principios jurídicos del arbitraje en su contenido general, y, de manera particular, del arbitraje comercial, al punto de que, simplemente como ejemplo y prueba de tal afirmación, ya en la época de Justiniano el laudo arbitral adquirió el carácter de cosa juzgada, manteniéndose en esa condición a través de la historia hasta el presente.
De acuerdo con
Lorca Navarrete, el arbitraje es un “sistema de garantías procesales con proyección constitucional que se orienta a la resolución de cuestiones litigiosas que se hallan en el ámbito de la libre disposición de quienes, como personas físicas o jurídicas, les asiste el poder solucionarlas cuando, previo convenio, se obligan a nombrar y aceptar la resolución de uno o varios árbitros”.
En cuanto al arbitraje comercial en sentido estricto, es posible definirlo como una institución en la que las partes en conflicto resuelven, de común acuerdo, ya sea empleando o utilizando la cláusula compromisoria o el compromiso posterior a las controversias, convenir en que una tercera persona, declaradamente independiente y extraña a cualesquiera de las partes, se pronuncie emitiendo su decisión (laudo) sobre tales controversias; resolución que es aceptada por aquéllas sin posibilidad de apelación alguna.
Para los fines que persigue este brevísimo trabajo, y con el propósito de establecer un paralelo con otras áreas del conocimiento, y poder precisar en última instancia los conceptos de mediación y conciliación, apelaré a la doctrina en materia financiera. Así, los tratadistas argentinos
Recio y Viller sostienen que media quien acerca y facilita la ejecución de un negocio entre dos partes contratantes sin intervenir en él: simplemente se limita a ponerlos en contacto; y ejerce tareas de intermediación quien realiza un negocio y posteriormente transmite a otro los derechos que hubiere adquirido por la realización de aquél. El mediador, entonces, se limita a poner en contacto al ofertante y al demandante –capta partes contratantes-, no participando en la contratación (véase también mi libro Actualidad jurídico-financiera en Bolivia.
Trasladando este sentido conceptual a la mediación propia del arbitraje, se advierte que ésta, de acuerdo con los fundamentos jurídicos y praxis del instituto, puede ser asumida por personas individuales y colectivas –de mutuo acuerdo por las partes involucradas, para la solución de cualquier controversia, antes o durante la tramitación de un proceso judicial. Al mediador, es decir, al tercero imparcial e independiente designado al efecto, le compete la función, única y limitada, de promover y facilitar la comunicación y relacionamiento entre las partes, sin pronunciarse sobre el fondo de la controversia (nótese la equivalencia con la mediación financiera).
En cuanto al conciliador (y por extensión en cuanto al espíritu de la figura de la conciliación), dos reglas esenciales lo caracterizan:
a) Se preocupa de evitar un litigio;
b) Puede proponer un acuerdo, pero de carácter suspensivo, puesto que las partes no están obligadas a aceptarlo. Esta limitación no se plantea en el arbitraje como tal, ya que la sentencia proferida obliga a su cumplimiento a la parte contra la cual se dictó.
De manera que el procedimiento de la conciliación, basado en la designación de un tercero imparcial e independiente de las partes, tiene la función de establecer un marco de comprensión objetiva de la controversia y de proposición de fórmulas de entendimiento no obligatorias. En ello radica, sustancialmente, la diferencia entre mediación y conciliación.
Hay quienes sustentan que en cuanto a la naturaleza del compromiso y la cláusula compromisoria, el arbitraje tiene carácter contractual y, por tanto, privado. Consideran que la decisión arbitral no es propiamente una sentencia , sino la ejecución del mandato por el compromisario.
Otros, no obstante, defienden la tesis de que el arbitraje es, o adopta la forma de juicio, de modo que se asienta bajo una naturaleza jurisdiccional. Laurent, Glasson, Tissier Morel, entre otros (cita de R. Illingworth) justifican esta posición cuando advierten que “si bien es cierto que el arbitraje deriva su poder del compromiso de las partes en lo que pudiera asimilarse al mandatario, sin embargo desempeña su función como juez y, como tal, es independiente y autónomo. Sólo tiene en cuenta los intereses de la justicia y dicta su fallo en derecho o en equidad; y, sin otras consideraciones que su conciencia y la ley, desempeñan en tal carácter su función jurisdiccional, lo cual da lugar a que las resoluciones tengan el carácter de verdaderas sentencias”.
La doctrina mixta, por otra parte, expresa fundamentalmente lo siguiente: el arbitraje y los actos que lo rodean son un verdadero proceso, ya que se trata de una contienda entre partes sometidas a la resolución de un tribunal. Sin embargo, tiene, simultáneamente, un origen contractual, pues supone un convenio entre las partes que persigue sustraer la controversia de la competencia de los tribunales ordinarios y someterla a la decisión de un tribunal creado por el arbitraje, en oposición a los tribunales ordinarios de justicia.
Se ha examinado con detenimiento la normatividad sobre el tema, contemplada en el código de procedimiento civil y en el de comercio. A la luz de sus postulados, es posible precisar una posición doctrinaria y de jurisprudencia del arbitraje en el ámbito de una de las teorías expuestas, esto es, de aquella referida a una naturaleza contractual.
En efecto, el reglamento de arbitraje y conciliación de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia, al señalar en su artículo primero que el arbitraje comercial se funda en el principio de la “autonomía de la voluntad” para resolver las diferencias y/o controversias que surgen de las relaciones comerciales, está admitiendo, implícitamente, que el arbitraje responde a raíces de naturaleza contractual privada.
Este precepto llamado “autonomía de la voluntad” tiene su origen en el artículo 1.134º del Código Francés y del cual nuestro Código Civil ha adoptado su contenido, tanto en el artículo 454º (libertad contractual), como en el 519º (eficacia del contrato). Destaco los términos de este último, el cual ad litteram dispone: “El contrato tiene fuerza de ley entre las partes contratantes. No puede ser disuelto sino por el consentimiento mutuo o por las causas autorizadas por la ley”.
Consecuentemente, corresponde para el presente caso, referirnos a la autonomía de la libertad en el sentido de la existencia y celebración del convenio de compromiso y de la cláusula compromisoria. Es válido, asimismo, como ensayo interpretativo para establecer que el hecho de que las partes recurran al arbitraje, se origina en una decisión privativa de ellas, sin que intervenga ninguna otra instancia. De ahí que se prescriba que el arbitraje se funda en la autonomía de la voluntad de las partes, rasgo representativo de una postura eminentemente contractual que adopta nuestra legislación. Más aún, apelando al Código de Comercio, se comprueba que éste, en sus arts. 1.479º, 1.483º y 1.484º, al referirse a la cláusula compromisoria, ratifica el carácter contractual y por tanto privado del arbitraje.
Sin embargo, y dando razón a la máxima de Messineo que dice que la vida jurídica no se fosiliza en formas inmutables, es menester adoptar en esta singular normativa una postura de naturaleza mixta que sustancialmente tenga como fuente jurídica el principio de que el arbitraje surge como consecuencia de un conflicto entre partes, manifestándose, por tanto, un verdadero proceso sometido al dictamen de un tribunal. Y esta controversia tiene como fundamento –reitero- un acto de origen contractual, el que, en caso de disputa, persigue resolverla ante un tribunal creado por el arbitraje y no así en un tribunal ordinario de justicia. ®